“Hoy en día, las parejas japonesas entretejen sus rituales favoritos del Japón antiguo y la cultura occidental moderna para hacer de su boda un día inolvidable.
Cuando una pareja japonesa se compromete, el hombre le da a su novia un anillo de compromiso, pero la pareja además, intercambia nueve objetos “Yui-no” que simbolizan la felicidad que tendrán en su vida de casados. Los objetos principales que intercambian son el “Obi”, que el novio regala a la novia y representa la virtud femenina, y una falda “Hakama” para la novia, lo que expresa la fidelidad. Los demás elementos son:
Naga-Noshi: expresa los buenos deseos de la persona que lo envía.
Kinpo-zutsumi: una cantidad de dinero es intercambiada como regalo de la ceremonia.
Katsuo-bushi y Surume: comida en conserva que simboliza la calidad duradera.
Yanagi-daru: cantidad de dinero específico para comprar sake.
Suehiro: un ventilador que es siempre símbolo de felicidad, ya que expande el aire hasta el final, sugiriendo un mejor futuro.
Konbu: alga marina para asegurar fertilidad y una familia saludable.
Shiraga: hilo de lino que significa los lazos fuertes y cooperación en la vida matrimonial. Shiraga también significa pelo blanco o cana, lo que expresa los deseos de la nueva pareja de tener una vida matrimonial larga.
Mokuroku: una lista de los objetos de suerte que son entregados.
Las bodas en Japón son muy formales y privadas, ya que sólo los familiares cercanos y algunos invitados son los que asisten a ella. La ceremonia tradicional japonesa, conocida como “Sintoísmo”, se lleva a cabo en el templo y no nada más representa la unión de dos personas, sino de dos familias. En ella, como parte de los votos, los novios se intercambian copas de sake (vino de arroz), bebida muy singular en Japón, también los parientes de los novios toman sake para simbolizar la unión de las familias a través de la boda.
Sin embrago, dos terceras partes de la población de Japón, se han inclinado por un “matrimonio estilo occidental”, el cual puede llevarse a cabo en alguna Iglesia o en capillas que los hoteles han preparado para ese propósito y es presidida por un ministro en caso de que la pareja sea Cristiana, aunque sólo el 1% de la población practica esta religión. Muchas parejas se casan al estilo occidental, no por la religión, sino por la moda y porque los japoneses lo encuentran mucho más romántico y atractivo que la ceremonia normal.
El estilo de la recepción puede variar dependiendo en el presupuesto de los novios y otros factores. Aún así, tanto en la ceremonia sintoísta como en la occidental, la recepción suele ser muy elaborada, en la que la novia se presenta con varios cambios de ropa, tradición que viene del siglo XIV, y significa que la novia está preparada para volver a la vida cotidiana. Lo interesante de ambas ceremonias es ver lo que vestirá la novia a lo largo del festejo. En el cabello, la novia siempre lleva grandes ornamentos llamados “kanashi”.
En la ceremonia sintoísta, la novia, que se casa con un kimono blanco y largo, puede llegar a la recepción vestida ya con un kimono de colores vivos y bastante elaborado, luego puede ponerse un vestido blanco y por último un vestido de fiesta o de noche. Si se casa al estilo occidental, el orden en que debe vestirse, puede invertirse; así, la novia puede llegar a la recepción con vestido de novia, luego ponerse un kimono y cambiar después a uno o varios vestidos de fiesta. Los kimonos y vestidos que se pone la novia ese día, no puede volver a usarlos, por lo que muchas veces se les regala a la familia o los hacen edredones para cubrir la cama de la pareja.
Durante la recepción, la pareja es presentada a varios amigos y los compañeros del trabajo dan algunos discursos haciendo honor a los novios. Después, los novios parten el pastel encendiendo una vela central y las velas de las mesas de los invitados. El banquete se sirve, los invitados comen y beben, pero nunca bailan, aunque los invitados pueden cantar o tocar algún instrumento para los novios.
El rojo y el blanco es la combinación que siempre se usa para las bodas en Japón. La sopa puede tener ingredientes de estos colores y el helado debe servirse en la misma combinación de colores.
Los novios no ponen mesa de regalos en ninguna tienda departamental, ya que reciben fuertes sumas de dinero, aunque la cantidad que reciben varía dependiendo de la relación que el invitado tenga con los recién casados. El dinero, generalmente es envuelto en paquetes pequeños hechos de papel bellamente decorado, y muchas veces es lo que ayuda a los novios a cubrir el costo de la recepción. Al final de la ceremonia, los novios le dan a cada invitado un obsequio que puede ser un plato de cerámica o una botella de vino, entre otras cosas.
Casarse en Japón puede resultar muy caro, por lo que muchas parejas japonesas prefieren hacerlo en el extranjero.
Antes de 1970, más del 40% de los matrimonios japoneses eran arreglados por conveniencia de ambas familias; hoy por hoy, menos del 10% de los matrimonios siguen siendo arreglados. El matrimonio en Japón ha cambiado enormemente en los últimos años.”
Post del Blog: KO·SENSEI (http://kosensei.wordpress.com/)